Crónica taller “Aceptándome cíclica”

El lunes 16 de Septiembre, en tiempos de luna llena, pudimos disfrutar del taller “Aceptándome cíclica”,  en el que participamos y compartimos experiencias 25 mujeres diversas (de diferentes edades y situaciones vitales) para adentrarnos en la ciclicidad, para así  conocernos mejor y comenzar a comprender que el ciclo menstrual es parte de nuestra naturaleza y despertar a nuestra verdadera esencia.

El taller lo facilitó Celia Arroyo, trabajadora social y terapeuta menstrual directora del proyecto “Mujeres Valientes” (@lesmujeresvalientes), éste busca promover la educación menstrual, sexual y reproductiva en todos los ámbitos sociales como pilar fundamental para una sociedad más equitativa. Una vez más, fueron nuestras compas de La Molinera (Calle de las Eras, 1) las que acogieron a nuestra Casa Feminista nómada.

Antes de las 19,00 ya comenzaban a llegar las primeras asistentes al taller, con muchas expectativas y emocionadas por la nueva experiencia que iban a compartir. Antes de entrar al espacio, había un animómetro o termómetro emocional, para colocar cómo entrábamos de energía y de actitud, y otro a la salida para ver cómo nos íbamos, y así comenzar desde antes del inicio a conectarnos con nuestras emociones.

Cuando todas habían llegado muy puntuales a la hora marcada, fuimos entrando al espacio donde se iba a desarrollar la magia. Nos sentamos en círculo con nuestros cojines y comenzamos.

La metodología utilizada fue en base al Círculo de Mujeres, debido a que dicha forma de repartirnos en el espacio permite que todas estemos al mismo nivel y completamente en horizontalidad, viendo que las experiencias de cada compañera suman al saber colectivo. 

Iniciamos el espacio con bienvenidas y agradecimientos a todas las personas y colectivos que se habían unido para que este espacio viera la luz en nuestra ciudad y después, para entrar en sintonía, realizamos una meditación guiada por Celia en la despejamos nuestra mente y nos conectamos con el presente.

Fue una sesión realmente apasionante. Después de la meditación nos presentamos, hablamos y compartimos sobre las cambios físicos, hormonales, psicológicos, emocionales y energéticos que transitamos en las diferentes fases de nuestro ciclo menstrual. Cada una contó sus experiencias y nos narró cómo transitaba su ciclicidad en un mundo lineal que nos niega, nos cohíbe y nos castra nuestra naturaleza. Hablamos de cómo nos sentimos cuando sentimos la violencia hacia nuestra ciclicidad y nuestra dignidad menstrual, pero apenas estamos comenzando a entender para poder nombrarla, y así, ponerla en materia de debate. Después, con este sentimiento generalizado de confianza y grupo que habíamos conseguido gracias al hablar sin miedos sobre nuestras vulnerabilidades, lo plasmamos a través de la pintura y el arte. 

Por último, la música sanadora fluyó llenando todo el espacio, compartimos alguito de comer y nos fuimos más conectadas con nosotras y con el resto de las mujeres valientes que habíamos llenado el círculo. 

Nos dimos cuenta que estos espacios de sanación colectiva son muy necesarios y nos hacen entender las necesidades desde otro punto de vista más grupal, interseccional y con más aristas y dimensiones. 

 

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